domingo, 10 de noviembre de 2013

Mi florero nunca está vacío, cada pétalo de cada flor dentro de él es una promesa de la vida renovada, la vida con un aroma fresco, un rocío permanente, una contemplación pausada de la belleza. Cada flor es siempre un beso, en cada ramo está toda su luz, todo nuestro amor.

Me recuerda un tanto al dulcísimo amor entre Marc Chagall y su amada Bella:

"Yo sólo abría la ventana de mi habitación y el aire azul, el amor y las flores entraban con ella. Vestida toda de blanco o toda de negro, ella sobrevuela desde hace tiempo mis telas, guiando mi arte. No termino cuadro alguno o grabado sin pedirle su "sí o su no". "

-Marc Chagall "Mi vida"-