lunes, 26 de agosto de 2013

Mi universo



Una supernova, una explosión estelar donde antes no había nada, pero que puede brillar más intensamente que el resto de la galaxia.

Donde antes no había nada... llegaste a donde no había quedado nada. La intensidad de tu luz me alcanzó antes de que pasara el horizonte de sucesos, ese punto de no retorno en el que sólo hubiera seguido cayendo. 

Te miré a los ojos tomándote de las manos y sentí la magnificencia del universo recorrerme cual caricia de amantes entregados. Me llevaste a recorrerlo en el momento en que la chispa de nuestro big bang nos hizo cerrar los ojos.

Jamás me había sentido tan pequeño y a la vez tan grande: las cosas que tu alma y la mía se decían, aquellas promesas que se hacían como si estuvieran entrelazadas desde siempre me hicieron ver de cerca que a tu lado sería capaz de ver la belleza y el brillo de las supernovas a través de tus ojos.

O.


Dentro del mar en el caos, tú me hablaste.
Escuché tu voz, pausada y como un susurro la saboreé, así como cuando se ve la lluvia caer, suave y despacio.

Me hablaste de otros tiempos, me hablaste de espejos y laberintos. Desprendimos al unísono las capas que nos limitaban, esa fina niebla que nos detenía, derribamos el muro que tenía colgado un letrero que decía "No pasar".

Al entrelazar las manos con alguien surge una promesa. Siempre.

El sello de esa promesa viene a través del aliento compartido, dulce, suavemente, en un instante que es mas bien un pedazo de universo, un trozo mismo del alma de todos los tiempos detenidos.

-"Encore une fois". Se detiene todo y se escuchan solo dos palpitares.

Jugamos a recorrer la ciudad y a recorrernos, ida y vuelta y una que otra navegación que explora sin saber por donde va. Sin embargo, contigo no me siento perdida, lo sé.

Tu corazón es mi brújula.



N.